domingo, 2 de junio de 2013

Laurus nobilis (el laurel)

      El laurel (familia Lauráceas), es una especie mediterránea, como bien indica Laguna (1883-1890): "Pero cultivado en ella desde época muy remota, no es fácil asegurar hoy en qué puntos es verdaderamente espontáneo ...". 
      Es un árbol de hasta 6 m de altura, con hojas con peciolo corto, y limbo de 6-15 x 2´5-5 cm, estrechamente oblongo-elíptico, agudo o acuminado, atenuado, de márgen ondulado, glabro, con fruto en baya de 10-15 mm, de color negro.
     Amo (1871) indican "Árbol cultivado en toda España y espontáneo hoy en alguna que otra localidad". Cutanda & Amo (1848) indican que era cultivada en Madrid. Planta importante en la antigüedad griega y romana, según Teixidor (1871) era el atributo de Esculapio, habiendo servido para coronar con sus hojas a los héroes, adoptado en las universidades durante la Edad Media para con las ramas cargadas de frutos coronar a los graduados, de lo cual deriva el nombre baccae-lauri (bachiller). Según este mismo autor, en todos sus órganos, en especial en las hojas, contiene un aceite volátil aromático, agradable, que le comunica la virtud tónica y estimulante, por lo que se usaba como estomático, carminativo, nervino, sudorífico y espectorante, también se utilizaban sus hojas coriáceas, aromáticas, y de sabor acre en baños contra la debilidad general de los niños, y en inyecciones para combatir los tumores indolentes, la manteca o aceite del fruto del laurel se obtenía prensando en caliente el polvo de las bayas después de tenerlo expuesto a la acción del vapor; también era utilizado en fricciones como excitante y fundente: "Según Plinio, se plantaba cerca de las casas para alejar el rayo, y actualmente sigue siendo el símbolo de la victoria, el premio del genio en las ciencias y las artes. Con el laurel se coronaban en tiempos pasados todos los emperadores de Roma. Según los escritores antiguos, el laurel jamás fue ni puede ser sacudido por el rayo, por lo que Tiberio Cesar siempre que sentía tronar se ponía en la cabeza una guirnalda laurina. Tiene el laurel en sí, virtud de producir fuego, porque si fregamos dos palos de laurel secos uno con otro y le echamos encima un poco de azufre pulverizado, presto se alza la llama. Echadas las hojas de laurel en el fuego dan estallido como la sal, que hace saltar la brasa. El zumo de las bayas y las hojas tienen fuerza contra el veneno, y sorbido por las narices descarga maravillosamente el cerebro". Presenta una madera aromática, de uso en marquetería, las hojas se emplean para cocinar y condimentar, siendo también utilizadas en perfumería. Es tónico estomacal, carminativo y emenagogo.
 
Bibliografía
 
AMO, M. (1871) Flora Fanerogámica de la Península Ibérica. Imprenta de D. Indalecio Ventura. Granada.
LAGUNA, M. (1883-1890) Flora Forestal Española. Madrid.
TEIXIDOR, J. (1871) Flora Farmacéutica de España y Portugal. Vols. I-II. Imprenta de José M. Ducazcal. Madrid.


Laurus nobilis





 

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