viernes, 31 de mayo de 2013

Juniperus communis (el enebro común)

 
      El enebro común o enebro real (familia Cupresáceas), habita de manera natural en las zonas templadas y frías del hemisferio Norte. En la Península Ibérica es frecuente (falta en las Islas Baleares), habitando en todo tipo de terrenos, desde el nivel del mar hasta 2000 m de altura, aunque en los climas mediterráneos queda relegado a las zonas montanas más elevadas. Convive con pino negral, silvestre, sabina albar y encinas, quejigos y hayas, resistiendo fríos muy intensos, soportando el clima de paramera.
      Es un pequeño árbol de 1-6 m de altura, de hojas aciculares, puntiagudas, de color glaucescente y una raya blanca en el haz (a diferencia de J. oxycedrus, que tiene dos). Los pies masculinos presentan las inflorescencias en forma de conos axilares, compuestas por escamas peltadas dispuestas en espiral. Los pies femeninos también presentan conos axilares, formados en este caso por numerosas escamas. La fructificación es el gálbulo, falso fruto formado por las mismas escamas que se vuelven carnosas, es globoso, de color verde el primer año y negro a la madurez (tarda 2-3 años en madurar).   
      El alcohol obtenido por fermentación de maiz, centeno, malta y otros granos, destilado con las arcéstidas de esta especie y otras plantas aromáticas, es la base de la fabricación de la ginebra o gin, cuyos orígenes hay que buscarlos en los vinos de "cedro" o enebro de los que habla Plinio, preparados hirviendo el mosto con las bayas de enebro.
       Las propiedades Medicinales de las arcéstidas de enebro, que conserva igualmente la ginebra, son conocidas desde antiguo y nos habla ya de ellas Dioscórides, las principales son la diurética y carminativa, son excelentes para facilitar las digestiones y para el tratamiento de los hidrópicos. La esencia de enebro se ha utilizado como antiséptico, quemándose las arcéstidas en tiempo de peste para purificar el aire, y en uso externo es rubefaciente, antifúngica y antirreumática. Las bayas maceradas en vinagre, servían para limpiar las ropas y objetos de las personas contaminadas. El enebro contiene, también un principio amargo: la juniperina, que le confiere propiedades tónicas y aperitivas. Su resina se ha empleado a veces como incienso, y pulverizada constituye la grasa o grasilla, denominada también barniz de escribir, con la que antiguamente se frotaba el papel para evitar que se corriera la tinta. Las bayas de enebro se usan como especia en culinaria, para aderezar carnes y salsas sustituyendo a veces a la pimienta. Tostadas pueden servir como sucedaneo del café.    
    Laguna (1883-1890) indica de los enebros y sabinas "Su madera compacta, de grano fino, más ó ménos aromática , casi incorruptible, de hermoso color rojizo, veteado, es muy buscada para diversos objetos, algunos de gran precio, por ebanistas y torneros por lo bien que puede pulimentarse. En construcciones apenas puede emplearse por las pequeñas dimensiones que, en longitud sobre todo, presentan generalmente los troncos que aun se hallan en los montes; pero antes sin duda, se ha empleado, según el testimonio del viajero y botánco Clusius, en su Rariorum stirpium per Hispanias observat Historia … Son bastante conocidos otros varios aprovechamientos de las especies de este género, todas ellas proporcionan excelente combustible; madera de algunas (I. oxycedrus principalmente) es la empleada con preferencia en los lapiceros; los frutos, que pueden servir y sirven de alimento al ganado en invierno, son buscados para la preparación de diversos aguardientes, muy estimados de las gentes del Norte y de los marinos, como antiescorbútico; la miera, aplicada como vermífugo para curar la roña del ganado, se extrae del enebro á que dá nombre (I. oxycedrus)". 
 
Bibliografía
 
LAGUNA, M. (1883-1890) Flora Forestal Española. Madrid.

 

Juniperus communis


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