lunes, 6 de mayo de 2013

Buxus sempervirens (boj)

     El boj (familia Buxáceas), es una especie del sur de Europa y norte de África. Se trata de un arbusto o pequeño árbol de 2-5 m de altura, con hojas glabras, persistentes, de 15-30 mm x 7-15 mm de anchura, de color verde oscuro en el haz, más claras en el envés, elípticas, con peciolo corto, y margen en ocasiones revoluto, flores poco aparentes y fruto de 6-7 mm, anchamente oblongo.
     Esta especie ha sido cultivada desde antiguo en España, habiendo sido indicado este uso frecuentemente por los botánicos españoles, por ejemplo Cutanda & Amo (1848) indican que era cultivada en Madrid: "Cultivado como adorno por la facilidad con que se presta al corte de la tijera" y Laguna (1883-1890): "Muy cultivado en los jardines de casi toda Europa. Aparte de la importancia que, como combustible tiene por su abundancia en algunas comarcas, es sabido que la notable dureza de su madera lo hace ser estimadísimo de torneros y grabadores", a lo que Teixidor (1871) añade: "El leño de boj es duro, amarillento, poco jaspeado, susceptible de recibir buen pulimento, algo más denso que el agua, siendo el más denso de los leños indígenas… Ha sido considerado excitante, sudorífico y comparadas sus raspaduras con las de guayaco, se han prescrito para combatir las mismas enfermedades, de manera que se ha recomendado en la sífilos, afecciones cutáneas y reumáticas, siendo aun mirado como febrífugo, y el aceite empireumático que por destilación seca produce, de color gris y olor fétido análogo á la miera, se prescribe interiormente como antisifilítico y exteriormente como antipsórico". Font Quer (1993) indica que es tóxico y puede provocar la muerte, por lo que no es recomendable para uso casero o en medicina familiar, aunque este autor indica que parece ser que el cocimiento de las hojas ha podido proporcionar algún éxito en el tratamiento de las fiebres palúdicas. Según este autor, parece ser que entre los más antiguos documentos que nos habla del boj por sus virtudes medicinales se cuentan los escritos medievales de Santa Hildegarda.
      Durante el Renacimiento se continuó el uso y continuaron los ensayos hasta tal punto que en la Flora Española de José Quer (finales del siglo XVIII), este autor dedica más de tres páginas a sus propiedades medicinales que luego fueron perdiendo crédito. Se ha indicado frecuentemente que sus verdaderas propiedades medicinales consisten en hacer descender la fiebre y actuar como laxante.
 
Bibliografía
 
CUTANDA, V. & M. DEL AMO (1848) Manual de Botánica Descriptiva ó resumen de las plantas que se encuentran en las cercanías de Madrid, y de las que se cultivan en los jardines de la Corte. Imprenta de D. Santiago Saunaque. Madrid.
FONT QUER, P. (1993) Plantas medicinales. El Dioscórides renovado. Ed. Labor S. A. Barcelona.
LAGUNA, M. (1883-1890) Flora Forestal Española. Madrid.
TEIXIDOR, J. (1871) Flora Farmacéutica de España y Portugal. Vols. I-II. Imprenta de José M. Ducazcal. Madrid.
 
 
 

 

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